No todos disfrutan con su lengua

superjoseman 5 julio, 2008 0


lengua.jpg Las Nuevas Generaciones del PP han lanzado una campaña a favor del “Manifiesto de la lengua Común” que ha encabezado Fernando Savater. Una de las cosas que se piden, aunque parezca mentira, es la decisión a elegir qué idioma hablar, porque antes se impuso el español en una dictadura y ahora en una democracia se imponen otras lenguas a la fuerza. El PSOE no ha apoyado esta propuesta, pero sí que apóyó ayer en su concreso el modelo lingüístico catalán a la vez que el Tribunal Superior de Justica de Cataluña obliga a la Generalitat a impartir la tercera hora de Castellano que querían quitar y que ha sido recurrida, no por el Gobierno, sino por la Convivencia Cívica Catalana. Y es es que el Gobierno tiene una forma muy peculiar de ser tolerante, lo es sólo con los intolerantes.

Y mientras hacen su trabajo plataformas como Convivencia Cívica Catalana, ellos se preocupan en decir, que el PP no puede adueñarse de la lengua, eso es lo que les preocupa, la imagen. Evidentemente, la lengua no pertenece a ninguno de los partidos políticos y de los partidos de politicuchos que hay o que existan ¿qué se han creído? Ponerse a pegarle patadas a base de “miembra” o desdoblamientos gramaticalmente incorrectos para parecer más “progres” por parte de todos los partidos políticos de este país, es alarmante, pero que ellos se crean que uno de los suyos puede adueñarse, clama al cielo.

El problema es que en este país, somos bipartidistas, excepto en ciertas comunidades donde está la voz nacionalista, y claro, si los nacionalistas van en contra del español, y el PSOE se lava las manos, e incluso apoya  alos nacionalistas, el único cartucho que les queda a los castellanoparlantes al que recurrir a nivel político es el PP. Incentiven el uso del castellano, defiendan el derecho a usarlo y nadie pensará que el PP se apropia de la lengua, pero si dejan que enferme, incluso la enfereman ustedes, no ataquen al que la defienda, aunque sea por lo que se mueven los dos grandes, por golpes de efectos partidistas.